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  • Esquema de las tendencias de Política Económica en Chile
  • Esquema de las tendencias de Política Económica en Chile

Resumen

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Abstract

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1. Generalidades.

Sistemáticamente, y en forma sintética, estudiaremos aspectos de la organización económica colonial, en especial la aplicación de la política mercantilista española; las proyecciones de la independencia política.; la labor de los gobiernos conservadores, liberales y parlamentarios; y las actuales directrices económicas y sociales. Veremos a través de las explicaciones, que, salvo excepciones, las tendencias de política económica que han prevalecido en el país han obedecido básicamente a influencias ideológicas y políticas externas, principalmente europeas. Como bien anota Keller, 'nuestro país ha sido extraordinariamente fecundo en realizaciones originales e interesantes y muy parco en insinuaciones teóricas acerca de lo que debería ser. Puede sostenerse, incluso, que en este último campo Chile ha carecido de originalidad, limitándose sus teorías de la economía a reproducir las opiniones de la literatura universal, cuya gama va, como se sabe, desde el ultra liberalismo manchesteriano, hasta el marxismo y anarquismo utópicos' (1).

2. Aspectos de la organización económica colonial.

La época colonial latino-americana, se caracterizó por la realización de la política mercantilista española. Recordemos, que el período que comprenden los Siglos XVI al XVIII marca el auge de esta orientación económica. Por cierto que el mercantilismo en el Continente no lo podemos apreciar en igual forma que en Europa, pues, tengamos presente que las colonias no eran 'sujetos' de economía nacional, sino que 'medios' y extremidades para la existencia de la metrópoli. Las naciones colonizadoras 'profesaban la máxima que el destino de la colonia era el beneficio de la metrópoli, enriquecerla, engrandecerla, levantarla a la cumbre de la prosperidad, alimentando la agricultura y las artes de la nación a que estaba sujeta, con el consumo exclusivo de sus géneros y frutos, y de consiguiente abriéndose de par en par el tráfico de los naturales y cerrando sus puertas a los extranjeros' (2).

La creencia mercantilista que la riqueza de las naciones estaba fundada sobre los 'stocks' de metales preciosos que poseyeran, obsesionó a los conquistadores españoles por la búsqueda y explotación del oro y la plata. El flujo de los metales preciosos hacia la metrópoli acarreaba frecuentemente el problema de la escasez de monedas metálicas, lo que llevaba a las autoridades chilenas a pedir insistentemente a la Corona autorización para establecer una 'casa de monedas', que sólo fuera otorgada a mediados del Siglo XVIII. La escasez del circulante en la Colonia hace considerar a algunos autores que el país vivió en un régimen de 'economía natural' (3).

La aplicación más nítida del régimen mercantilista es la política comercial seguida por España. A partir de 1501 se exigió licencia para comerciar con América, que era reservada a los súbditos españoles. Dos años después, fue fundada en Sevilla, la Casa de Contratación, comenzando a aplicarse un sistema de 'monopolio'. Por la nueva entidad pasaba todo el comercio de la colonia, siendo ella a la vez aduana, tribunal de comercio, almirantazgo, escuela náutica, oficina de emigración, centro de estudios geográficos, almacén y mercado. De acuerdo con esta organización, los barcos destinados a América debían partir de Sevilla, y volver a la ciudad, después de haber arribado a los únicos puertos americanos abiertos al comercio: Cartagena, Porto Bello, Veracruz y la Habana (4).

El severo monopolio del comercio exterior era turbado con frecuencia por las expediciones de corsarios ingleses, holandeses o franceses que solían recorrer las costas de América.

A fines del siglo XVIII (1778), fue dictada por Carlos III, monarca borbón, imbuido por ideas más liberales, la mal llamada 'ordenanza del comercio libre'. Junto con poner término al monopolio, que de Sevilla había pasado a Cádiz (1772), se habilitó a ocho puertos españoles para el tráfico con América-Latina. Al mismo tiempo, se puso término a la prohibición que pesaba sobre las colonias españolas de comerciar entre sí, autorizándose a una serie de puertos americanos para tratarse con España. En Chile, la nueva política favoreció a Valparaíso y Concepción, y trajo consigo un activo movimiento comercial, a la par, que sirviera para atemperar nuestro aislamiento casi completo.

Merece destacarse la importancia de los Cabildos en la organización económica colonial. 'Durante los tres siglos de la dominación castellana, tanto las altas autoridades, como los cabildos, en todas las ciudades y países de las Indias, regularon importantísimos aspectos de la vida económica y, en especial, las que incidían en las relaciones entre productores y consumidores y en las prestaciones de servicio. Abrid cualquier libro de actas capitulares, ya de Méjico o de Paraguay, de Quito o de Buenos Aires, sea del siglo XVI o del siglo XVIII y encontraréis acuerdos que fijan el precio del pan o de la carne, o aranceles de sastres, plateros, herreros, etc., o medidas para evitar los monopolios de trigo, o requisiciones de alimentos para el abasto de las ciudades, etc.' (5).

Aspectos fundamentales de la intervención de los Cabildos, la encontramos en la fijación de precios (aranceles) realizadas con miras a proteger la masa consumidora, por una parte, y asegurar ganancias mercantiles moderadas, por la otra. Los Cabildos tenían funcionarios especiales destinados a fiscalizar la aplicación de sus acuerdos: los fieles ejecutores. Hay también resoluciones de estos organismos destinados a prohibir los monopolios y a evitar las especulaciones. Incluso, cuando las necesidades de la población lo exigía se limitaban o se prohibían ciertas exportaciones (6).

La organización gremial trasplantada de la España Medioeval como gran parte de las instituciones jurídicas indianas, era de importancia en la Vida económica de la época, si bien en Chile la organización profesional no fuera tan desarrollada como en Perú y Méjico. Hay acuerdos de los Cabildos que implicaban vigilancia sobre el ejercicio de las profesiones y sobre la actividad de los gremios.

El autor citado, Alemparte, sintetiza en estos términos la acción de los Cabildos en la economía colonial: 'Como se ve, todo un sistema jurídico, de estirpe medioeval, consagraba el carácter, digamos, socialista del régimen económico del Coloniaje. La preocupación fundamental era proteger a la colectividad, librarla del especulador, asegurarle alimentación y vestuario a precios módicos, limitar y frenar a productores y rnercaderes' (7).

3. Don Manuel de Salas.

La personalidad de don Manuel de Salas merece destacarse en este bosquejo, pues, en la historia del pensamiento económico nacional constituye una de las mentalidades de más vuelo. Sus escritos, principalmente las 'representaciones' que dirigiera como Síndico del Consulado (8) al Gobierno Español, contienen la mejor descripción de la situación económica y social de Chile a fines de la Colonia.

Salas estaba imbuído por las ideas predominantes en Europa del 'despotismo ilustrado'. Sostenía que mediante el desarrollo de la educación, principalmente la técnica, por la preocupación del gobierno en crear nuevas fuentes de riqueza y trabajo, y la libertad de comercio, esta Colonia se iba a transformar. Salas no se contentó sólo con teorizar sobre esos conceptos; personalmente, comenzó a desarrollar la educación manual (9) y a organizar el cultivo y la elaboración del lino.

Fué el campeón de la libertad de comercio para Chile. 'Es de necesidad, decía, que alejemos de nosotros los temores pueriles que entorpecen en gran manera la libertad del comercio que es la verdadera balanza. Todo lo demás es un sistema ficticio, es un delirio, una preocupación, un engaño'.

Encina, enjuicia la posición ideológica de Salas en los términos siguientes: 'En cuanto realidad histórica, don Manuel de Salas es, pues, un simple eco del espíritu que animó al gobierno español en su política americana; y no un precursor de la independencia, ni una antorcha que guía al proceso revolucionario. Su pedestal en la historia, es haber sido el más ilustre representante del despotismo ilustrado en América' (10) .

4. Independencia y organización republicana.

El período que va desde 1810 a 1830 no merece mayor análisis bajo el prisma de la política económica. Desde luego, preocupación vital de los dos decenios fué la lucha y agitación en torno a la independencia, primero, y luego, los ensayos de organización estatal.

Merece, sin embargo, destacarse el decreto de 'libertad de comercio', de 21 de Febrero de 1811, obra de la Primera Junta Nacional de Gobierno. Se declararon abiertos al comercio con todas las naciones los puertos de Valdivia, Talcahuano, Valparaíso y Coquimbo. Fué el decreto clara manifestación del pensamiento de algunos círculos criollos que ligaban el progreso patrio a la libertad de tráfico con todos los países del orbe. El decreto contiene reglamentaciones generales con respecto al comercio exterior; hay en él medidas de protección a la marina mercante; se establecen derechos aduaneros; se prohíbe la importación de artículos considerados nocivos y se libera de derechos a libros y objetos de estudio.

En el período de la Patria Nueva, merecen destacarse los nombres de los Ministros de Hacienda, Diego José Benavente y José M. Infante. Del primero expresa Martner que era 'un hombre bien posesionado del problema financiero interno, de mucho carácter, de rara franqueza, de poderosa ilustración, de fácil expresión' (11). Interesante es su 'Memoria' presentada al Senado en que expone la caótica situación de las finanzas nacionales, y donde expresa que en Chile el papel moneda sólo se admitiría 'en la punta de las bayonetas; el osado que lo propusiere sería tenido por visionario, tirano y aún hereje' (12).

Infante presentó al Congreso un proyecto para la subdivisión de las grandes propiedades, para darle así impulso a la agricultura y a la industria.

En las Constituciones de esta época de ensayos, hay algunas ideas que es interesante recordar. Así, don Juan Egaña proponía en su célebre Código Político Moralista de 1823, la creación de una 'dirección de economía nacional', magistratura colegiada a cuyo cargo estaría la 'inspección y dirección del comercio, industria, agricultura, navegación mercantil, oficios, mina, pesca, caminos, canales, policía de seguridad, ornato y comodidad, bosques y plantíos, la estadística general y particular, la beneficencia pública y cuanto pertenezca a los progresos industriales, rurales y mercantiles' (Art. 180 y siguientes de este documento constitucional) (13).

En suma, 'en el lapso de tiempo comprendido entre 1811 y 1826 y en el período de la anarquía política de 1826 a 1830, no se tomaron medidas de carácter legislativo o administrativo que tuvieran marcada trascendencia económica nacional, a pesar de la necesidad, conveniencia y oportunidad manifiesta de hacerlo, para echar las bases de un intercambio ventajoso o de un desarrollo amplio de la economía, como se esperaba por los que más impulsaron la libertad política nacional' (14).

5. Tendencias económicas en el período 1830-1860.

Hay quienes han querido calificar este período de 'proteccionista' o de 'semi-proteccionismo económico' (15). A nuestro juicio, los gobiernos pelucones no guían su acción por ninguna concepción doctrinaria de la vida económica. Si algún calificativo les pudiera calzar a sus concepciones sería el de 'realistas'. La tendencia pragmática se caracteriza por la acción de los Ministros de Hacienda de la época que aconsejan todas aquellas medidas que el buen criterio hacía recomendable. Basta leer las 'Memorias de Hacienda' de estos años para confirmar el aserto.

Podríamos caracterizar las preocupaciones de política económica de los decenios 1830-1860 en los aspectos siguientes: a) Acercamiento con el extranjero.- Se abrieron las puertas de la República al intercambio comercial con el extranjero. Keller, expresa que en Valparaíso se oía hablar más inglés que castellano. En época de Bulnes y Montt, se va a la colonización organizada de las actuales provincias de Valdivia y Llanquihue, incorporando efectivamente a la soberanía nacional ricas zonas forestales y agrícolas.

b) Organización de las finanzas.- Célebre es la obra del Ministro Rengifo, quien crea el sistema hacendístico del país, consolidando el crédito externo a interno (16).

c) Protección a la Marina Mercante.- Leyes de 1834 y 1835 protegen grandemente nuestra Marina Mercante. Se estableció rebaja en los derechos de importación de aquellos artículos traídos al país en barcos chilenos y luego, se reservó el comercio de cabotaje a barcos nacionales. Esta política proteccionista, que torpemente fuera abandonada en 1851, permitió un rápido desarrollo de la marina mercante (17).

d) Desarrollo agrícola.- Era la economía rural la base de la actividad del país. Ello explica la atención preferente a la industria. Se toman medidas para extender el regadío; se construyen nuevas vías de comunicaciones; se incorporan nuevos territorios al cultivo; etc. En el campo del crédito, se tenía desde hacía años el prospecto en orden a crear un Banco Agrícola. En 1855, bajo la inspiración de don Antonio Varas, se funda la Caja de Crédito Hipotecario, primera entidad de crédito del país, y que iba a reportar especiales beneficios a la agricultura. Ganamos buenos mercados consumidores, llegando productos agropecuarios chilenos hasta California, Oceanía y Mar Báltico.

e) Minería e Industria.- En esta época la minería experimenta un vigoroso impulso. Importante fué el descubrimiento del mineral de plata de Chañarcillo en 1832 . Junto a la explotación de la plata, comienza también aquella del cobre en vetas de alta ley. La producción de oro que había prevalecido durante la Colonia, fué desplazada. Entre los años 1850 y 1860 comenzó a tomar relativa importancia la explotación del carbón, producto que encontraba mercado consumidor en los vapores recién introducidos y en la fundición de metales. 'A este respecto, hay que tener presente que con el fin de estimular la producción de carbón en Chile, industria que más tarde había de tomar bastante vuelo, se había dictado una ley en virtud de la cual se concedía la libre exportación de cobre por cada tonelada de carbón que se usase en la fundición, siempre que fuese de extracción nacional' (18).

Nuestro desarrollo manufacturero era aún débil. Sin embargo, el auge de las actividades económicas generales y el rápido aumento de la población, permitió el establecimiento de algunas industrias manufactureras, en especial artículos alimenticios, vestuario, etc. (19).

f) Obras Publicas y Ferrocarriles.- Fecundo fue particularmente el decenio Montt en la construcción de obras públicas y en la proyección de ferrocarriles que irían a ser básicos en el desenvolvimiento nacional. Ya en 1848 y 1849 se principió, respectivamente, la construcción de las rutas férreas de Copiapó a Caldera y Valparaíso a Santiago.

En suma, a un desarrollo relativamente rápido y orgánico de la economía nacional, en el marco de una adecuada organización política y jurídica para la época, es aplicado un criterio pragmático de política económica por los sectores gobernantes.

6. El liberalismo económico.

La orientación de política económica que hemos bosquejado fué abandonada a partir de principios de la segunda mitad del siglo XIX. El cambio de orientación radica, básicamente, en transformaciones de la estructura económica del país, y además, en la nítida influencia del liberalismo político y económico en la opinión ilustrada de la época.

Entre 1865 y 1885 se producen grandes mutaciones en las condiciones dentro de los cuales se venía realizando el desarrollo material del país. Hacia esa época, según Encina (20) se incorporan ya al cultivo casi todos los terrenos que forman los 6,000 km2 . más fértiles del área regada. La expansión agrícola comienza a hacerse cada vez más costosa. Por otra parte, 'las minas ricas y de fácil trabajo se agotan. Paulatinamente el minero se principia a encontrar colocado delante de yacimientos de cobre y salitre, cuya explotación exige capitales cuantiosos, competencia técnica y administrativa y perseverancia' (21).

La economía mundial experimenta cambios en ese período que iban a repercutir en Chile. Se incorporan a la producción y comercio de exportación de cereales regiones como la India, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Australia y Argentina, provocando una baja de los precios de estos productos; Chile, pierde así la situación de país exportador de cereales, que se había conquistado.

Intensifica el cambio estructural del país la incorporación de las Provincias de Tarapacá y Antofagasta a la vida económica chilena. La industria del salitre, que se desnacionalizará rápidamente, nos vincula estrechamente al ritmo de la economía mundial capitalista; desde ese momento ligamos la actividad nacional a las posibilidades salitreras en los mercados mundiales. Sabido es, que el país vivió prácticamente a expensas de la riqueza del salitre hasta 1920: la agricultura, la industria, las finanzas nacionales, el mercado del trabajo, se conectaron al ritmo de la industria salitrera.

El proceso de internacionalización de la economía chilena se vió estimulado por la aplicación de una política económica de franca orientación liberal. Ya en el decenio 1850 -1860 los reflejos del liberalismo económico europeo llegaban a nuestros medios culturales y políticos. La acción y enseñanza de Gustavo Courcelle-Seneuil, economista francés contratado por el Gobierno como asesor del Ministerio de Hacienda y Profesor de Economía Política de la Universidad, darían su base sólida y científica a la doctrina en Chile. Courcelle-Seneuil 'por espacio de siete años (1855-1863) orientó, como consultor técnico del Ministerio de Hacienda, la política económica del gobierno, expuso en numerosos artículos de prensa los fundamentos teóricos y la conveniencia práctica de las soluciones por él recomendadas, y formó en el espíritu de su ideología económica, desde su cátedra en la Universidad, a los futuros dirigentes del país' (22). Bajo su inspiración se dicta la Ordenanza de Aduanas de 1864, que señala la adopción del libre-cambio, y la Ley sobre Bancos de Emisión de 1860, que otorgará una excesiva libertad en materia crediticia y monetaria a empresas particulares.

Fueron los discípulos más connotados del ilustre galo los señores Manuel Miquel, Miguel Cruchaga Montt, Camilo Cobo, Zorobabel Rodríguez y Francisco Noguera.

'Refiriéndose especialmente a los efectos prácticos que produjo en Chile la influencia de esta escuela, a partir de 1855, cabe observar que alejó bastante del mundo de las realidades a nuestros más distinguidos estadistas, manteniéndolos en una ideología que a menudo se hacía inconciliable con las necesidades de la práctica. Nuestros más eminentes políticos de la época, tanto en el partido liberal, como en el radical y el conservador, estaban imbuidos de las doctrinas de esta escuela' (23).

A nuestro entender, el extremo liberalismo económico de las últimas décadas del siglo XIX y los primeros del presente, entrega la riqueza minera al capital extranjero, es incapaz de dar solución al grave problema monetario nacional prácticamente liquida la Marina Mercante Nacional y agudiza nuestra debilidad manoproductora al no tratar de crear con la riqueza minera nuevas fuentes industriales.

El parlamentarismo —1891-1920— funesta experiencia política, significa en lo económico, el gobierno de la imprevisión y de la desorientación frente a nuestros verdaderos intereses. La célebre frase de un Presidente del régimen 'hay dos clases de problemas, unos que se solucionan solos y otros que no tienen solución', nos revelan la mentalidad que los círculos dirigentes aplicaban a las posibilidades económicas de Chile.

Merece destacarse la figura de Balmaceda, pues su criterio significa hasta cierto punto una reacción contra los principios clásicos reinantes.

Expresaba Balmaceda que 'el Estado moderno cumpliendo su misión terrena lleva en su seno los gérmenes y las fuerzas expansivas de una acción ilimitada que alienta la ciencia, el trabajo, la libertad del pensamierito en sus manifestaciones más variadas y generosas' (24). La política salitrera nacionalizadora que tratara de seguir, su política industrial, agraria, de obras públicas, la política colonizadora, la preocupación por la higiene pública y por la educación técnica, ponen de relieve un criterio distinto a aquel del 'laissez-faire' y dan a esta administración las características de haber sido una de las más progresistas de la historia patria. En plena revolución presentaba Balmaceda al Congreso un proyecto en orden a crear un 'Banco del Estado', original de don Arístides Zañartu, y que revela una negación del pretendido postulado de la libertad bancaria.

7. Influencias del nacionalismo económico.

En los últimos años del siglo XIX comienza a ganar terreno en Chile las concepciones del proteccionismo industrial predicadas por List. El primer partido obrero chileno, el Demócrata, fundado en 1887, abogaba en su programa por el 'proteccionismo'. Por otra parte, la incipiente industria manufacturera cuyos empresarios se organizarían en 1883, en la Sociedad de Fomento Fabril, haría a esta actividad por una política nacionalista. Así, prácticamente, desde principios del siglo XX, se siguió una orientación más o menos acentuada de proteccionismo aduanero (25).

En la enseñanza universitaria merece destacarse el nombre de don Guillermo Subercaseaux, quien fue partidario del nacionalismo económico. Su orientación es seguida de cerca por economistas y maestros como Armando Quezada, Daniel Martner y Luis Galdames (26).

8. El movimiento social.

Ya a mediados del siglo pasado pueden encontrarse precursores de las orientaciones socialistas e igualitarias en Arcos y Bilbao (27). Sin embargo, la carencia de un proletariado, con definidos intereses de clases, hizo surgir sólo embrionariamente un movimiento de tipo socialista a comienzos del presente siglo, que tuviera su base en los asalariados del salitre, en los obreros portuarios y en un proletariado urbano en formación. Los movimientos sociales de principios de siglo, y la fundación por L. E. Recabarren de un Partido Socialista Obrero, señalan la influencia de las doctrinas socialistas, que en Europa de esos tiempos tenían ya gran intensidad. La clase obrera políticamente organizada, aparte de su influencia en los comicios presidenciales de 1920, ha venido a tomar importancia decisiva a partir de 1932, en que empiezan a actuar en la vida nacional partidos de base marxista.

9. Caracterización de la política económica nacional

A partir de 1920 podemos hablar de una nueva etapa en la política económica de Chile. A nuestro juicio, ella se caracteriza por los aspectos que siguen:

a) Nacionalismo.- La tendencia de opinión publica que ve el futuro del país en su industrialización tiende cada día más a acentuarse. Se ha comprendido que en esta etapa de industrialización es indispensable el uso de medidas proteccionistas. La mayor parte de nuestra actual industria fabril ha nacido y vivido bajo la protección aduanera.

La tendencia nacionalista se manifiesta también en medidas que tratan de vincular al país los intereses extranjeros de la gran minería. Así lo prueba la legislación especial dictada en los últimos años para el cobre y el salitre.

Los nuevos institutos de fomento y la legislación del trabajo propende también a una defensa de empresarios y asalariados chilenos.

El nacionalismo tiene también una expresión en las medidas de política económica que tratan de desvincular al país de su calidad de manoproductor. Se ha tratado así de diversificar nuestras fuentes de producción mediante el desarrollo de una política de industrialización, de protección a los intereses agrícola, de ayuda a la pequeña minería nacional, etc. b) Intervensionismo.- Los conceptos económicos y sociales que ven en el Estado un motor del progreso nacional y de la justicia social, han encontrado eco en Chile. La reforma constitucional de 1925, la legislación financiera de esa época, la creación de organismos de crédito semi-estatales, la Corporación de Fomento a la Producción, el control de precios, del comercio exterior y del comercio de divisas, el plan agrario, la política industrial, etc., son manifestaciones fehacientes del aserto. Bien podríamos caracterizar la política económica desarrollada a partir de 1925 como de un 'socialismo de estado moderado'. Con justas razones se ha criticado que la intervención se ha efectuado en forma anárquica, sin orientación, a incluso, con criterio antieconómico. La creación del Ministerio de Economía y Comercio, del Consejo Nacional de Economía y de la Corporación de Fomento de la Producción tratan de superar estos defectos:

Keller califica la tendencia intervencionista anotada como política 'socialista', nominación que rechazamos, pues, según ya lo explicamos no existe sinonimia entre 'intervencionismo' y 'socialismo'. Conozcamos el criterio del autor. 'No obstante ser los partidos de derecha doctrinariamente antisocialistas, y a pesar de la precaria base para gobernar que representa un gobierno de partidos, desde 1932 se ha realizado en Chile una política económica, que no merece otro calificativo que el de socialista. Esta aparente paradoja se explica cabalmente si procuramos establecer que circunstancias fueron bastante poderosas para obligar, incluso a los gobiernos antisocialistas de las derechas a realizar tal política. A este respecto cabe observar que la crisis de 1931-32 produjo un efecto de importancia trascendental: cortó los vínculos de la economía chilena y el capital internacional. En efecto, desde aquella época no le fué posible, ni al gobierno ni a los particulares, conseguir créditos en el extranjero. Si consideramos, ahora, la importancia fundamental que el capital extranjero tenía para la economía nacional en todo el período anterior, desde la Guerra del Pacífico, comprenderemos la magnitud de este hecho: se generó un vacío que había que llenarlo de alguna manera. ¿Y quién iba a llenarlo? El único capaz de hacerlo era el Estado. En efecto, siendo mínimo el capital nacional disponible y estando cerradas las puertas del país a la entrada del capital internacional, no cabía sino emplear todo el poder del Estado para suplir esta deficiencia. De esta manera las necesidades del mercado del crédito llegaron a constituir el camino por el que se iniciara en Chile la realización de la política socialista' (28).

c) Política Social.- Es evidente que a partir de 1920 ha sido la clase media y proletaria, políticamente organizada, quien ha pesado directa o indirectamente con gran intensidad en la orientación gubernativa. Una desarrollada legislación social y de previsión así lo comprueba.

 

__________

Notas

(1)   

Pensamiento Económico Latino-Americano, Pág. 167. Estudio sobre Chile. (Fondo de Cultura Económica). volver

(2)

Manuel Comeiro.- Historia de la Economía Política en España, T. LI, Pág. 376, cit. por Guillermo Subercaseaux, 'Historia de las Doctrinas Económicas en América y en especial en Chile', Pág. 9. (Santiago, 1924, Imprenta Universo). volver

(3)

Ver Daniel Martner, Historia Económica Nacional, Pág. 53. (Stgo., 1929. Est. Gráficos Balcells). volver

(4)

Francisco Frías Valenzuela.- Historia de Chile. T. I, Pág. 258. (Ed. Nacimento, Stgo. I, 1947) . volver

(5)

Julio Alemparte R.- 'La Regulación Económica en Chile durante la Colonia'. (Cap. IV de 'El Cabildo Colonial en Chile'). Cuadernos Jurídicos y Sociales. XI. U. de Chile, Pág. 5. Este mismo autor, en su interesante y original ensayo expresa: 'Cuando se piensa que los ayuntamientos coloniales intervenían, no sólo en las materias que hemos indicado, sino también en la repartición de las tierras, en el régimen de los gremios, en la regulación de la producción, distribución y exportación de granos y otros géneros, en el abastecimiento de las ciudades, en el control de tejidos, baldíos, dehesas y demás tierras concejiles y comunales, y hasta en la vida íntima de los vecinos, con sus disposiciones prohibitivas del lujo en los trajes, banquetes y funerales, ve uno que hermoso capitulo inédito de plena actualidad, podría escribir un especialista sobre esta compleja actividad municipal'. volver

(6)

Transcribimos, por vía de ejemplo, un acuerdo del Cabildo de Santiago, en 1583:  'sus mercedes que por cuanto hay gran falta en esta ciudad de candelas y sebo para ellas, y si se diese lugar a que se saquen para el Perú, como al presente se dice que lo envían algunas personas, esta ciudad quedaría muy desproveída, y para que se ponga remedio en lo susodicho, mandaron que se pregone públicamente que ninguna persona lleve a embarcar ningún sebo ni velas sin licencia de este cabildo, so pena que lo tenga perdido, aplicados para propios de esta sociedad'. (Alemparte, obra cit., Pág. 21) . volver

(7)

Obra citada, Pág. 39. Creemos que el término 'socialista' usado por el autor, debe reemplazarse por el concepto 'intervencionista'. volver

(8)

El Consulado creado en Chile en 1795, era una entidad mixta que a la par de actuar como Juzgado de comercio, desarrollaba funciones en orden a fomentar las actividades económicas del país. volver

(9)

Sobre este aspecto se recomienda ver Amanda Labarca, 'Historia de la Enseñanza en Chile', Pág. 54 y sig. (Stgo. 1939. Imprenta Universitaria. Publicaciones de la Universidad de Chile). volver

(10)

Historia de Chile, T. V., Pág. 25. Sobre Salas se recomienda ver el T. I de 'Escritos de don Manuel de Salas', publicación de la U. de Ch. (1910) y Miguel Luis Amunátegui, don Manuel de Salas, (3 vols. Santiago, 1895). volver

(11)

 Martner.- Historia Económica Nacional, Pág. 118. volver

(12).

Obra citada, Pág. 123. volver

(13)

Constituciones de Chile, Pág. 546. Recopilación de Julio Bañados. Santiago, 1889, Editor Roberto Miranda. volver

(14)

Martner-Obra citada, Pág. 126. volver

(15)

Por ejemplo, Alberto Cabero, en su interesante obra 'Chile y los Chilenos'. - volver

(16)

Prueba de la buena reputación financiera alcanzada en Londres, no obstante el 'zarandeado' primer empréstito nacional, lo revelan las siguientes cotizaciones en la Bolsa de esta ciudad: 'El 24 de Enero de 1842 los fondos chilenos se cotizaban en la Bolsa de Londres a 71, en el mes de Junio habían subido a 80, con fecha 30 de Mayo de 1943 se cotizaban a 93; y en igual mes del año siguiente a 105. Gran diferencia había entre el precio corriente de los fondos chilenos y el precio de los demás fondos americanos; en Enero de 1842 las de la República Argentina se cotizaban a 20, los del Brasil a t4, los del Perú no tenían demanda; en Mayo de 1843 los del 6% de la Argentina se cotizaban a 28, los del Brasil del 5% a 74, los del Perú del 6% a 18½%'. (Martner, obra citada, Pág.188). volver

(17)

 Los siguientes datos (tomados de Martner, obra citada, Pág. 150) nos muestran el golpe de muerte infringido a la flota mercante por las medidas libres cambistas posteriores:

1852    215   veleros  45  mil oneladas.  -
1866    274   veleros 66  mil toneladas  11 vapores de 2 mil.

1868  

19   veleros  2.7mil toneladas  2  vapores, 664 t.

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(18)

Martner.-Obra citada, Pág. 223. volver

(19)

El interés por el desarrollo industrial del país lo comprobamos en el criterio del Ministro de Hacienda de Bulnes, don Manuel Camilo Vial: 'Estoy lejos de creer, que un pueblo para ser rico necesita producirlo todo; pero si estoy persuadido de que para ser próspero, libre y civilizado, necesita poseer una industria extensa y si es posible, variada. ¿Qué han sido los pueblos puramente agricultores, y en la actualidad qué son?... No hay un pueblo en que la agricultura lo enseñoree todo y en que la esclavatura o la feudalidad muestre su faz odiosa, que no siga entre los rezagados la marcha de la humanidad. En Europa, ¿qué figura hacen, por ejemplo, la Polonia y la Irlanda: En Norte América? ¿cuál es el carácter de los Estados Agricultores, cuáles son sus tendencias? ¿Qué suerte ha cabido a la mayor parte de los pueblos de la América Castellana? Ese porvenir nos amenaza a nosotros también, si con mano firme y voluntad constante no fomentamos la industria'. volver

(20)

Ver 'Nuestra inferioridad económica', Pág. 171 y sigts: volver

(21)

Encina.- 0bra citada, Pág. 172. volver

(22)   

Leonardo Fuentealba.- 'Courcelle-Seneuil en Chile', Prensas de la U. de Ch. 1946, Pág. 10. volver

(23)

Subercaseaux.- Obra cit., Pág. 58. volver

(24)

 Discurso cit. por R. salas E.: 'Balmaceda y el Parlamentarismo en Chile', Pág. 99. volver

(25)

El arancel aduanero de 1897, y la Ley de Protección a la Marina Mercante, de 1917, así lo revelan. Ver. E. Wagemann, 'Die Wistchaftsverfassung der Republig Chile'. (Leipzig, 1913), Pág. 47 y sig. volver

(26)

El señor Subercaseaux fue inspirador de un movimiento político nacionalista, en 1913, que preconizaba la intervención del Estado, el proteccionismo industrial, la nacionalización de la riqueza, la política social, etc. (Ver Subercaseaux, ob. cit., Pág. 61). volver

(27)

Se recomienda ver J. C. Jubet: 'Síntesis interpretativa del desarrollo histórico nacional durante la segunda mitad del siglo XIX', Revista Atenea, N.os 250 y 251. volver

(28)

Obra cit., Págs. 205/6. volver